CHICO TRUJILLO: EN CASA DE HERRERO CUCHILLO DE PALO

Para muchos parece incomprensible que a la banda más importante de la V región se le haya metido en la cabeza, caprichosamente, no querer participar de su certamen internacional más importante, el mundialmente conocido “Festival de Viña del Mar”. Pero no hay que culparlos tan a la ligera ya que algunos de sus integrantes (desde La Floripondio) aprendieron bien los riesgos y como se mueven los medios de comunicaciónque de la noche a la mañana son capaces de transformarte de dios en demonio, y como estos mismos medios te pueden dar dos puñaladas por la espalda y tirarte al medio de la calle por el “codiciado rating”.

La banda de Villa Alemana es conocida por rechazar ofertas televisivas y sobre este tema ya desde 2012 sus integrantes declaraban que: “no, vamos a Viña, ya lo dijimos. No vamos a ir, porque nos gusta tocar en vivo, no en show de tele. No nos gusta tocar en programas de televisión”. ¿Pero este será el argumento real o simplemente una excusa ideada para proteger su marca comercial?

Todos sabemos que desde sus orígenes los integrantes de la cumbia chilombiana han crecido al alero de su público más fiel convenciendo directamente en el escenario y no son fruto del “Bombín” comunicacional-comercial que ha inflado a más de la mitad de los artistas “pop” nacionales. Pero en este punto hay que detenerse y preguntar: ¿Si tienes más de 40 años de edad, un grupo con arrastre sólido entre sus fanáticos, más de 20 años de exitosa trayectoria, músicos serios que consiguieron “a mano” y no gracias al papito, el tío o el padrino lo que tienen?, ¿Porque no son capaces de subirse a Viña y dejar “la escoba” a nivel continental?

Pueden haber varios factores: que no quieran cantarle a los “cuicos”, o que corran el riesgo de aparecer en la portada del Mercurio llorando abrazados y levantando “La Gaviota”, o que al “Macha” le den “cuco” las cámaras de televisión en vivo, o que te graben la rutina y que después la repitan hasta en los “Pullman Bus”, o que no sean capaces de hacer el mismo show “íntimo” con un promedio de 100 millones de televidentes, o que te pueda reconocer alguna mina “loca” en el extranjero que  te pueda pedir pensión de alimentos, o simplemente perder “la exclusividad” popular.

Hay muchas formas de pensar la decisiónanti televisiva” de estos virtuosos de la música, pero me quedo con la idea de que, en algún momento de debilidad, ya sea por “tontera, hambre de éxito o platita”, se paren de una vez por todas ante el continente, ese mismo que solo tiene acceso cultural a ver tele y no dispone de dinero para pagar una entrada en su país para verlos cara a cara y conocer su talento.

 

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