CRISIS DE DELINCUENCIA: LADRONES DE CUELLO Y CORBATA VS CALLEJEROS

Sin duda la delincuencia le esta ganado a nuestro país. Los robos a pequeña y gran escala ya son comunes en los noticieros que diariamente ven pasar a delincuentes por los tribunales de justicia, y que van desde personas de estratos humildes hasta multimillonarios financieros, que han defraudado al estado con miles de millones de pesos.

Los lanzas callejeros y corporativos se han hecho la américa en este país, ya que en ambos casos son perdonados rápidamente por la justicia, dejándoles espacio para volver a sus lucrativos negocios. Mientras que un lanza callejero roba joyas, cajeros automáticos o autos de lujo, un empresario soborna a un político corrupto “inventando boletas falsas”, quitándole de un golpe millones en recursos al estado.

¿En qué tipo de país estamos viviendo?, ya no se puede evitar que de algún modo te metan las manos al bolsillo y te quiten lo que has ganado con esfuerzo. Así se enriquecen cada vez más las AFP, las Isapres, las farmacias, los vendedores de pollo, de papel higiénico, supermercados, los políticos (de derecha o izquierdas), y quizás cuanto tipo más que ni siquiera conocemos.

Chile se ha vuelto un país para aprovechadores y parásitos de toda índole, que viven de la explotación de la gente de trabajo y esfuerzo. El problema actual no es si nos roba un “marginal” o un “ejecutivo corporativo” sino porque en pleno siglo XXI no hemos sido capaces, como chilenos, de deshacernos de esta lacra delincuencial extendida y conocida por todos, que tanto nuestras policías como nuestros gobernantes hace rato tienen individualizada.

Hasta cuándo va a seguir el abuso indiscriminado de este grupo minoritario de delincuentes que tienen al país al borde de la ruina. ¿Por siempre?, no creo, porque en la historia de nuestro país cuando el pueblo se cansa de tanto abuso los ánimos se caldean y en ese instante hasta el más simple de los ladrones se controla solito o sufre las consecuencias del malestar social general.

Hoy la autoridad debe poner freno a esta espiral de hechos delincuenciales, que van deteriorando y sacando de quicio a una sociedad cada vez más estresada, que ve claramente la desigualdad y que es agredida y abusada permanentemente en sus derechos fundamentales. Esta situación para algunos expertos es tan grave que puede incluso llegar a explotar y seguir un camino sin retorno que afecte a nuestra democracia.

Es cosa de ver cómo la gente actúa en la calle ante un ladrón (del nivel que sea) y como rápidamente, si no hay nadie para controlar, se toman la justicia en sus manos. Esto demuestra la incapacidad de la autoridad por erradicar estos hechos con penas de presidio severas y efectivas, que sirvan como ejemplo “inviolable”, para ahuyentar efectivamente a los delincuentes en nuestro país.

 

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