GLOBOS DE VIGILANCIA: SAPEO LIBIDINOSO.

Hay que estar muy “enfermo del chape” para creer que un globo con cámaras va a ser un elemento disuasivo efectivo para evitar la delincuencia, invadiendo con ello la privacidad de las personas.

Todos sabemos que la tecnología tiene sus límites, más aún cuando estas puedan traspasar los derechos de privacidad de las personas; sin duda esta bien que existan cámaras en las calles para controlar el tráfico automotriz y algunos puntos donde hay frecuencia de robos, pero de ahí a poner el lente de la camarita en el patio de tu casa o en tu departamento no solo es una medida invasiva “pasada para la punta”, sino que cruza el límite del voyerismo.

Imagínese a los vecinos que están en la mira del globito, tienen que salir con sombrero y lentes negros al patio de su casa, para que decir si tienen piscina o simplemente quieren darse un baño de sol “en pelota” en sus casas. Para más remate las camaritas tienen capacidad infrarroja por lo que ni de noche te puedes esconder de ellas.

La privacidad nunca ha estado en cuestión en nuestra constitución por lo que esta medida por decir lo menos, “ilegal” y sin ningún respeto por la individualidad de las personas, digna de mentes enfermas, fue bien interrumpida por La Corte de Apelaciones de Santiago que, en un fallo unánime, acogió un recurso de protección, hecho por vecinos y agrupaciones cívicas, ordenando el cese inmediato del uso de globos de vigilancia en Las Condes y Lo Barnechea.

La pregunta es: ¿Qué van a hacer con el material recogido por las camaritas en 8 meses (24 horas al día) en los que se implementó esta medida arbitraria lasciva?

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