JUSTICIA EN LA MEDIDA DE LO TELEVISIVAMENTE POSIBLE

El tío Emilio Sutherland se ha hecho conocido con el programa “En su Propia Trampa” de Canal 13, con un tipo de periodismo de denuncia en el que se presentan elaboradas emboscadas dirigidas a ladrones y estafadores desconocidos, y de poca monta, que engañan a abuelas, despistados, jóvenes inmaduras, y gente subnormal que cree en operaciones mágicas, tratamientos milagrosos o espíritus demoniacos y vengativos, entre otros.

El programa del periodista estrella del canal de Luksic, nos muestra semana a semana una serie de trampitas que hacen caer a una serie de pillos, lanzas, degenerados, narcos y estafadores de medio pelo y bajo, a los cuales se les hace una trampita para “atraparlos infragantes” y luego se les pide explicación frente a las cámaras, quedando expuestos ante los televidentes.

Pero este programa, de denuncia popular, es muy cuidadoso de no meterse ni por nada con: empresarios, políticos, farmacéuticos, gerentes de AFP o Isapres, colegios católicos, funcionarios públicos, diputados, senadores, etc. entendiendo que, si el famoso Tío Emilio “le hace una trampita para que caiga a uno de estos palos gruesos”, lo más probable es que pase de periodista estrella a periodista cesante.

El programa de Sutherland sería el más visto de Chile si hiciera caer, por lo menos una vez, a un pez gordo mostrando la verdadera delincuencia, ésa que mueve millones de dólares y les saca del bolsillo la plata a todos los chilenos, sin distinción social. Pero el tío Emilio no puede hacer nada, ya que fue testigo en primera línea de lo que le paso hace algunos años al programa “Contacto” por meterse con los colegios de curitas y revelar la discriminación que se ejerce hasta el día de hoy en los establecimientos “educacionales católicos”. El resultado fue que los curas obligaron al canal 13 a echar a la calle a los periodistas responsables del programa y humillar públicamente a su departamento de prensa, haciendo que pidieran disculpas públicas, de preferencia de rodillas, prendiéndoles velitas, en vez de condenar la mala actitud de los colegios mencionados.

Lo que no sabe la gente es que generalmente en televisión, salvo en contadas ocasiones, no existe el periodismo de investigación o denuncia destinada a “palos gruesos”. Si usted se fija por ejemplo en Vértigo de Canal 13 ni Yerko Puchento es capaz de cruzarse en la mira de la iglesia católica, de sus procesos judiciales, o de algún Luksic, en tribunales o cuestionado. Hay temas vetados en esa y todas las casas televisivas del país. Mostrar “la verdad de todas las clases sociales”, como principio esencial, ya no es tema para nadie.

Es triste por toda una generación de profesionales de las comunicaciones y periodistas que con años de experiencia y capacidad tienen que limitarse, por lucas mensuales, a desenmascarar bandas de ladrones y narcotraficantes de poca monta, vestirse de gorilas, vendedores callejeros y revelarle a la sociedad los secretos y engaños intrascendentes (básicos y hasta ridículos) como el palurdo o el cambiazo, sin poder desarrollar sus talentos en un listado interminable de casos públicos de alto impacto que realmente remecerían, educarían y harían un bien invaluable a nuestra sociedad actual.

En su propia trampa es una muy buena idea en teoría, yaque sin duda sería el mejor programa periodístico nacional en condiciones menos censuradas de trabajo, y que hoy en la medida de lo posible resulta un show mediocre y repetitivo de televisión.

About The Author

Posts recientes

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *