ACUERDO DE UNIÓN CIVIL: PEOR ES NADA PARA LOS HOMOSEXUALES

La cuestión no tuvo alternativas para los gays chilenos: acuerdo de unión civil “o lo toman o lo dejan”, para el gobierno como para los políticos de izquierda y derecha “el matrimonio es exclusivo para heterosexuales”. De esta manera la dirigencia de las llamadas “minorías sexuales de Chile” tuvo que conformarse y decir: “bueno, peor es nada”, y bajo la excusa de que éste es un avance, no quedo otra que aplaudirle a la presidenta Bachelet en la Moneda, la que con esta medida “de parche”, aprovechaba de limpiar un poco de su imagen tan cuestionada.

Para los gays sólo hay acuerdo de unión civil, sin opción a matrimonio, y para los heterosexuales están todas las alternativas de unión disponible. Mientras que para una pareja gay la ley los denomina como “convivientes civiles”, para los heterosexuales siempre va a existir la posibilidad de denominarse “matrimonio”.

Pero usted me dirá que éste es un tema de formas y no de fondos, y yo le puedo contestar: entonces si no hay diferencias ¿porque la ley es una para las parejas gay mientras que las parejas heterosexuales ahora existen una serie de alternativas? En síntesis, ¿por qué los heterosexuales pueden elegir como quieren unirse a su pareja y los homosexuales no?

Esto sin duda es discriminación por donde se lo mire, “es algo así cómo admitir que existes, pero en realidad no tienes la calidad de un heterosexual”, por eso, dijeron los legisladores, te tenemos que hacer una ley especial para tu “condición o diferencia”, como si esta se tratara de una enfermedad contagiosa que no admite una ley común para todos, o como si esta situación pudiera generar un conflicto interno entre unas y otras.

Chile está acostumbrado a hacer leyes exclusivas para los ricos y otras para los pobres, sueldos distintos para hombres y para mujeres, cárceles para los de cuello y corbata y otra para los lanzas callejeros, distinción entre los que tienen profesión y quienes no pudieron tenerla, si eres negro o eres blanco, etc., haciendo primar una dualidad fastidiosa y estúpida que ya tiene cansada a mucha gente ya sea gay o heterosexual, que hoy es capaz de distinguir más nítidamente el país “discriminador y prejuicioso” que se ha construido en esta pseudo democracia.

Debemos terminar con las diferencias de todo tipo, y nuestro congreso debe ser capaz de generar unión en sus ciudadanos evitando a toda costa, como en este caso desgraciado, fomentar la discriminación o leyes “apartheid” que generan división y desigualdad de derechos, de libre acceso para unos y restringidas para otros.

Quienes no entiendan que un homosexual es un ser humano que ama, come y va al baño como el resto de los humanos de esta tierra y no necesita de leyes especiales que lo restrinjan, sino que se les integre con respeto y afecto a la sociedad, aún no está preparado para vivir en una democracia equitativa real, en paz y tolerancia, en un nuevo mundo que ya no acepta la hipocresía, menos de sus autoridades.

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