PORQUE LOS CHILENOS LAS PREFIEREN TURCAS

Producciones millonarias, con dramas sólidos, bien construidos y montados, con personajes altamente atractivos para el público son la razón del éxito que tiene bajo hipnosis a los chilenos con las telenovelas turcas, las mismas que han arrasado con sus historias en más de 40 países en el mundo.  Para un productor de telenovelas pakistaní las telenovelas tucas han desplazado a la producción telenovelas de su país debido a que: “presentan caras nuevas, con historias cercanas a la gente, donde se juega con el glamour, la fantasía y la sofisticación occidental”. Es que ante un éxito mundial como este es difícil competir, menos aún con los estereotipados y relamidos argumentos e historias clisé, entre comedias humorísticas y drama, que produce la industria de telenovelas chilena.

El rating habla por sí solo, y esto ha significado que desde “las mil y una noches” que apostó y acertó Mega, se aceleró el fracaso anunciado de las teleseries de tarde y noche, que venía arrastrando pérdidas a la industria televisiva nacional.

Mirando la paja en el ojo ajeno: Críticas de picado.

La aparición y el éxito inmediato de las telenovelas turcas generaron una reacción de malestar en actores, críticos, productores de la industria en todo el continente. El llamado por todos ha sido “proteger la industria nacional” y con ello han aparecido una serie de artículos que hablan del “lado oscuro de telenovelas turcas” que comentan que a los actores se les explota, que no tienen seguridad y han muerto personas de los equipos en el set, en fin, que esta sería una industria en la que se esclaviza y sobre explota a los pobres actores turcos que sufren al hacer las teleseries que usted ve.

¿Será posible que estos comentarios, mala leche y escogidos con pinzas traten de dañar la imagen de las producciones turcas en el continente? Obvio que sí, ese cahuín dirigido convence a unos pocos pero no a todos. Lo peor de todo es que estos artículos maliciosos le pegan directamente en la cara a nuestra industria nacional. En octubre de 2014 el Sindicato de Actores de Chile (Sidarte) presentó una acusación formal al Consejo Nacional de Televisión de Chile y al Ministerio del Trabajo, que presentaba una serie irregularidades en la industria de telenovelas nacionales, entre las que se destacan: ausencia de contrato de trabajo, pagos de cotizaciones previsionales, no hay entrega de comprobante de pago de remuneraciones, ausencia de un registro de asistencia y determinación de las horas de trabajo, sin reglamento de higiene, seguridad y de medidas preventivas.  Sin comentarios…

En vez de criticar hay que aprender y adaptarse

Más de un actor nacional se va a enojar o sentir por estas líneas, pero es hora de ser franco y realista dejando de lado las apelaciones nacionalistas para” extorsionar”, en vez de convencer, tratando de tapar el sol con un dedo. Desde el impacto popular que provocó la producción colombiana “Betty la Fea” que Chile no había sufrido un giro tan dramático como el que apreciamos hoy con las telenovelas turcas. Es que ya hace rato las telenovelas nacionales tenían que medirse con la oferta internacional, donde no solo se piensa en satisfacer al mercado de su país de origen, sino que paralelamente generar un producto de exportación. Algo así como lo que vivimos con la teleserie de canal 13 “Machos” que se vendió en Europa.

Superproducciones como “El Sultán” o “Las Mil y una Noches”, “Sila”, “Kara para Ask”, cuentan con actores de primer nivel, historias atractivas y de finales dramáticos inciertos, que presenta conflictos que envuelven al telespectador. Desgraciada o positivamente para unos y otros las Teleseries turcas ya se instalaron en nuestro país y el resto del continente y no hay quien las saque.

Esta influencia de telenovelas debe ser aprovechada por la industria nacional para reenfocar y adaptar nuevas y mejores producciones que tengan un alcance mayor de difusión (nacional e internacional) y que no estén pensadas para ahorrar presupuesto a los canales y obtener un margen relativo de ganancias. Las áreas dramáticas de los canales nacionales tienen un gran desafío por delante y sin duda, con normas claras para sus trabajadores, más apoyo de los canales, e inversión, pueden generar grandes éxitos televisivos agregado el valor de su propia identidad cultural y nacional.

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