IMPUNIDAD EN CHILE: LAS NUEVAS VÍCTIMAS DE DERECHOS HUMANOS EN DEMOCRACIA.

Cada cierta cantidad de años nuestra legislación permite que se cometan injusticias arbitrarias y aberrantes en los derechos humanos de grupos de chilenos, con los que el estado tarde o temprano queda endeudado, incluso por décadas, para luego admitir la culpa y hacer justicia, ante hijos o nietos, por ese error histórico.

Si creíamos que la impunidad había sido enterrada con el general Pinochet, nos equivocamos medio a medio. Y por estos días estamos siendo testigos como fuerzas políticas le tuercen la mano a la justicia y tras un pago miserable, a cambio de vidas humanas, un grupo de compatriotas que murieron el 27 de febrero de 2010 por la negligencia del primer gobierno de Michelle Bachelet, hoy se transforman en las nuevas víctimas de derechos humanos en nuestro país.

Debemos aclarar que no todos son “malos” en esta historia, ya que existen muchos fiscales y funcionarios públicos que se ven obligados a acatar órdenes de personajes turbios que actúan “utilizando la ley a su favor”, evitando como sea que “se haga justicia”. Fuera de que los responsables hayan sido de izquierda o derecha, incluso ex funcionarios de la presidenta Bachelet, no existe ninguna justificación para dejar a cientos de familias sin un juicio que determine la responsabilidad de los acusados y se decrete una condena si se les encuentra culpables.

Las cuentas que algunos políticos sacan es que con la actual situación de corrupción en la que se encuentran, más los casos en los que la misma familia de la presidenta está involucrada, y las próximas elecciones municipales a fin de año, no dejan dudas que una sentencia negativa en contra del primer gobierno de Michelle Bachelet sería el fin de la imagen ya cuestionada de la Nueva Mayoría.

Pero este pensamiento político que busca “lavarse las manos” y evadir las responsabilidades, no piensa en ningún momento en los muertos y desaparecidos de esta tragedia, que ahora se transforman en un estorbo, un número más de sacrificios para lograr las pretensiones ambiciosas de poder de un grupo político.

El espíritu de la dictadura de Pinochet sigue más vivo que nunca en nuestro país, ahora la izquierda con su insensibilidad social nos demuestra que todos tenemos un precio y que algunos inmorales están dispuestos a repetir las mismas actitudes de los que alguna vez fueron sus victimarios. ¿Panorama enfermo no?

 

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