LEY DE PESCA CORRUPTA: ¿LAS SALMONERAS CULPABLES DE LA CRISIS EN CHILOÉ?

Las cosas son como son, todos hemos sido testigos año tras año de la llamada “marea roja” que afecta aisladamente diferentes puntos del país, las campañas de salud al respecto han sido simples: “no comer mariscos ni peces que pueden estar contaminados”, de ahí a que de la noche a la mañana aparezca parte importante de la fauna marina muerta, en la orilla de la playa, transformándose en la crisis medioambiental y sanitaria más grande que ha vivido nuestro país en décadas, nos genera muchas preguntas que nuestra autoridad parece querer explicar “superficialmente” con un fenómeno natural y unas toneladas de salmones podridos.

Sin duda, hay muchas coincidencias, entre especialistas y conocedores de la realidad de la industria de la pesca en Chile para concluir, de manera objetivaque el deterioro del mar en Chiloé y Aysén  es provocado por la producción indiscriminada de la industria salmonera en el sur de Chile, que pertenece a las mismas familias multimillonarias de este país que se aseguraron una “ley de pesca a lo Longueira”, que les regaló a precio de huevo, y les aseguró el dominio del mar de todos los chilenos.

El biólogo Héctor Kol, uno de los conocedores más destacados de la vida marina en la Región de los Lagos, hace bastante tiempo viene acusando a la industria salmonera de sobrecargar exageradamente con nutrientes el mar interior de Chiloé y Aysén, donde están sus cultivos marinos, generando un mar interior tóxico, lleno de cistos de resistencia de dinoflagelados, que no permiten la vida y matan todo lo que hay en el mar.

Héctor Kol acusa de cómplices de esta crisis medioambiental directamente a instituciones como Sernapesca y Subpesca que entregan importantes recursos del estado para apoyar a las empresas salmoneras chilenas, apoyando directamente una industria privada que vende internacionalmente sus productos con ganancias multimillonarias. También acusa de negligencia a la Armada de Chile, por su falta de control y fiscalización y a distintas municipalidades que trabajan en conjunto con la industria del salmón.

Queda claro que la corrupta y aberrante “Ley Longueira de Pesca” cumplió su cometido de proteger a unos pocos empresarios y dejarle en sus manos su sobreexplotación. Hoy con toda esta crisis las salmoneras siguen produciendo con sus propias reglas, sin que nadie las fiscalice, las intervengan o las estudien, aprovechándose de la plata y los recursos naturales de todos los chilenos.

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