DIPUTADOS PINGUINOS O ZÁNGANOS: TRAICIONEROS

Cuando sales de la calle y te vas al congreso a trabajar, con un sueldo millonario, es fácil venderte al sistema al que te oponías, situación que no solo te aleja de la opinión y las necesidades reales de la gente, que en su momento creyó en lo que defendías y te respaldo para llegar al parlamento, sino que ahora por tu inconsecuencia, tu falta de compromiso y desprecio por los que más lo necesitan, podrías ser catalogado como traicionero.

Los famosos diputados de la educación no fueron capaces de hacer nada en el congreso por la educación de nuestro país, y queda claro que la danza de millones los mareo y terminaron aceptando el negocio y cerrando tratos con sectores políticos conservadores que ahora quieren beneficiarse de la educación y sacarle Luquitas.

La bancada estudiantil agoto sus recursos y cerró el show “ de la educación gratuita y de calidad” que vendió el gobierno de Bachelet y ahora se ven igual que el resto de sus camaradas parlamentarios, criticando las manifestaciones, promoviendo de diálogos sordos y soluciones parches, transformándose así en los nuevos cómplices de mantener la eterna deuda educativa histórica que se arrastra por décadas sin una solución real, ya que hoy ni el gobierno ni los empresarios están dispuestos a apostar por una educación equitativa, menos de calidad, entendiendo que esta es una inversión que no les beneficia, ni genera rentas.

Pero muy diferentes a la acomodada e inservible bancada estudiantil, los nuevos dirigentes de los estudiantes son parte de una generación de la inmediatez, de un mercado exigente que no acepta tantas vueltas ni respuestas esquivas absurdas, menos que se les restrinja en nada. Por lo tanto, son un grupo extremadamente “complejo” para cualquiera que se oponga a sus objetivos, dejando en claro que esta generación de estudiantes no va a transar de manera timorata o en la “medida de lo posible”, como algunos les gustaría, ya que conocen bien sus derechos y las formas de ejercer presión ante una autoridad “indolente” y perdida en la ambición personal, que desprecia y ningunea la opinión de los jóvenes y sus necesidades básicas y que con su discurso protector del sector empresarial, tratara de quebrarlos y dividirlos por una vía policial, la cual sin duda generara una descomposición en el ambiente que terminara por arrastrar a otros sectores “cabreados” de nuestro país.

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