SANTO PEDÓFILO: DIOS DESTRUYÓ A SODOMA Y GOMORRA POR PERSONAJES COMO KARADIMA.

Nuestro país tiene en su historia una serie de personajes perversos, quienes por lo aberrante de sus actos ya no caben en la definición normal de simples criminales. Ejemplos hay muchos: La Quintrala, el Chacal de Nahueltoro, los psicópatas de Viña, Augusto Pinochet, Manuel Contreras y tantos otros que han sido catalogados como los grandes criminales de nuestra historia.

Pero cuando un psicópata sexual se viste de religioso, se infiltra en una comunidad católica, es considerado por muchos de sus fieles como “un santo”, y desde ahí comete sus crimines violando y seduciendo sexualmente a niños y jóvenes, estamos hablando de una nueva serie de criminales, únicos en Chile, quienes por sus actos aberrantes nos horrorizan y nos violentan el solo pensar que estén libres y ocupando el mismo aire que respiramos.

Este es el caso de Fernando Karadima, que representa un tipo de maldad muy superior, una maldad fuera de toda comprensión racional, incluso religiosa, que actúa ante todos como un guía para su rebaño, pero que en realidad es un lobo perverso, al acecho y listo para atacar. Karadima utiliza su sotana negra y confiesa a sus seguidores conociendo de sus bocas pecados íntimos de la carne y, en vez de ayudar a quienes de buena fe esperan sus consejos espirituales, los sumerge en un abismo de tentación, confusión, culpas, chantaje y perversión sexual, obligando a sus víctimas a recorrer un camino sin retorno, escondiendo uno a uno sus crimines en lo profundo de un bosque oscuro y siniestro que lo ampara. Esta es la conducta psicópata y lasciva que Karadima mantiene en total impunidad por décadas, gracias a sus redes de apoyo, chantajes y amenazados, muchos de ellos testigos y otros más oscuros que lo acompañan en su perversión, finalmente todos ayudando a proteger al hombre que se autoproclamaba “ser la iglesia de Chile “.

Lo asqueroso y perverso que nos revela está serpiente psicópata y pedófila es algo tan inmoral, tan degenerado, tan sucio, bajo, decadente y repulsivo que incluso hoy el apellido Karadima ha quedado en el subconsciente de los chilenos como sinónimo de inmundicia, injusticia, engaño, abuso, violación y pedofilia.

Si dios fue capaz de castigar la maldad y la degeneración humana, dando su ejemplo en Sodoma y Gomorra, porque la iglesia católica chilena no fue capaz de castigar a su “santo pedófilo”.  Será que “el coludo” se instaló definitivamente en Chile y está operando “impune y libremente” haciendo de nuestro país el lugar para satisfacer su degeneración más sádica.

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