Frente al atentado de odio en contra de personas que se divertían en una discoteca en la ciudad de Orlando, temas como la violencia, tenencia de armas y otros, han estado en la palestra de todo informativo nacional e internacional. El atentado fue ejecutado en una disco a la que y como ya sabemos asistía parte de la comunidad homosexual.

Los hechos demuestran que la intolerancia y la falta de respeto por la diferencia es sin duda uno de los males que se mantiene hasta nuestro siglo y más, el doble discurso político social, representa de tomo y lomo el perfil del chileno frente a esta temática. Diariamente, podemos ver en todos los programas de TV pequeños detalles  dirigidos a la burla y jocosidad cuando un hombre hace un gesto delicado, cuando viste en tonos rosa, amarillo etc. Se plantea en tono de “broma” todos ríen y pasa como si nada. Me pregunto si soy una exagerada o es que esos pequeños detalles denotan la homofobia encubierta que es parte de esta “idiotaincracia”.

Cuál sería el problema  si por ejemplo,  la Presidenta, Ministros, Senadores, personajes en cargos públicos y estratégicos, así como el ciudadano de a pie fueran homosexuales?. La respuesta es inmediata “ninguno” pues la sexualidad  de todos nosotros y el cómo se vive es personal y parte de la vida privada, siempre y cuando esto no implique abusos,  violaciones, pedofilia etc. En ese caso, es delito y esto es para TODOS nosotros. Así de simple.

Teniendo claro este punto, se observa en pequeños detalles sociales y cotidianos, lo mucho que en este país sigue siendo necesario hablar de homosexualidad. Esto, con el propósito de educar a la población en el tema. La problemática radica en la ignorancia de muchos habitantes  que son criados y condicionados para el odio y la intolerancia. Está internalizado de tal forma en nuestro chip mental que en el discurso, decimos “soy tolerante” o “tengo muchos amigos gays” (a modo de empatía) cuando en la práctica, son los mismos quienes luego rechazan o piden al cielo no tener un hijo/a gay. Este es el típico doble estándar de nuestra sociedad.

No se puede ir por la vida ocultando quien se es y en Chile lamentablemente y hasta ahora, los homosexuales y lesbianas tienen pocas alternativas  por el legítimo temor a ser despedidos de sus trabajos,  por  temor al maltrato físico, verbal, psicológico y por el temor a la sanción social que generalmente está guiada por grupos mal llamados “conservadores” y otros religiosos, que creen desde el fanatismo  tener la potestad de la vida, el juicio y la verdad en sus manos.

Ojalá todos pudieran salir del “closet” (concepto inapropiado) mejor diremos “SER”. Ojalá todos pudieran vivir sus vidas como quieran hacerlo,  con los mismos derechos de formar sus familias, teniendo la posibilidad de adoptar hijos de poder decir soy gerente de tal o cual empresa, soy gay y soy feliz. Así mismo en el caso de los Presidentes de la República, ministro/as, diputado/as, senadores y todos.

Estamos aún muy lejos de esta realidad  y tan cerca del sometimiento y el silencio. Mutismo peligroso por ser muchas veces caldo de cultivo para la extorsión y otros actos de intimidación que impiden el SER. Pareciera una película de terror pero en la vida real, sucede y lo acontecido en la ciudad de Orlando lo corrobora.

No voy por el discurso de “todos por” o “vamos a lograr”, no. Como mujer y psicóloga, voy por “NO ME OCULTO MÁS” porque todos los homosexuales tienen el derecho a vivir en la sociedad LIBREMENTE y el que crea lo contrario debe ser condenado por el delito de discriminación si realiza algún acto en contra de la comunidad gay. Esto de depende  de nuestra actitud y del como somos y estamos siendo capaces de confrontar y asumir la realidad.

Antes de decir que se es respetuoso/a pregúntese y analice su propio discurso. Se encontrará con sorpresas tales como una que leí hace unos días: “la Presidenta merece respeto, yo tengo muchos amigos gays pero a ella no la pueden ofender diciendo que es homosexual”…la persona que escribió esto, lo hizo a modo de “defensa” … Si este no es un ejemplo de discriminación encubierta y del cómo estamos mal educados en  tolerancia y  respeto por las diferencias, entonces estamos más ciegos de lo que creemos. Es cuestión de sentido común y de educación. Estamos en deuda con la cultura cívica y psico-social.

Vergüenza me daría decir que soy pinochetista y que apruebo la tortura; vergüenza me daría decir que fui testigo de crueldad y no hice nada. Vergüenza me daría no creer en el ser humano y no intentar cambiar lo negativo por lo positivo, vergüenza me daría no intentar ser feliz y educar/me. Eso es una vergüenza, ser homosexual NO lo es.

Ya es tiempo que en Chile se apunte con el dedo a quienes llevan por bandera de lucha la discriminación, la intolerancia y el maltrato y no te digan “cállate, no es tema”, cuando es un tema y lo seguirá siendo mientras se sigan cometiendo actos y asesinatos por ser distinto.

La Libertad es RESPETO y el respeto es libertad por los otros, como legítimos otros en su diferencia y es así como siendo distintos en los que nos parecemos, es necesario comenzar cambiando el chip en nuestros propios hogares, educando niños que se respeten entre sí y vivan para la justicia y el amor como base fundamental, no para el odio y la ignorancia.

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