Cinco minutitos más en la cama y me atrasé. Corriendo para llegar al metro antes del horario “precio” punta. Son las 06:58 am!! Ni desayuno tomé. Hace un frío en la calle, de esos que te hacen sentir más helada que candado de potrero. Ya no camino, corro y llego a las 07:01 am. Qué desagradable! Varios pesitos más que pagar. Mi humor está en amarillo. Llego al andén y hay fila tras fila, quedé más o menos en la tercera. No hay más opción que intentar mantener el poco espacio que queda entre una persona y otra. Infaltable el que empuja y pasa como caballo desbocado y peor, el que se levantó rápido y no se lavó ni la cara. Estoy siendo víctima de esos olores matutinos insoportables que huelo a lo lejos y puedo adivinar la poca empatía de algunos con el agua. Dejen pasar a la señora que lleva una guagua!!! Grita alguien. Gracias gracias es lo que único que alcanza a decir. Metro de Santiago debería tener carros especiales para madres con sus hijos y mujeres embarazadas. Cero respeto con los niños. Los usuarios cada vez son más intransigentes y agresivos. Si algún estudio psicosocial y actitudinal del santiaguino se puede realizar, es sin duda Metro de Santiago un buen laboratorio público.  Estoy alerta con la cartera y observo rápidamente a quienes me rodean. La costumbre. El gasto energético y mental de “autocuidado” es bastante en estas instancias. No falta el bueno para el manoseo y el ladrón cara de nada que te sacó la película desde lejos y te tiene lista para lanzazo. Avisan por parlantes que hay un retraso de al menos 5 minutos y para peor, nos quedamos dentro del túnel. Alguien vocifera un “apúrense po ctm” y los ánimos se caldean. Otra vez los parlantes, ahora avisan que demoraremos dos minutos más. La gente se mueve, tose, bosteza con aliento agrio y alguien se ríe. Yo. Es que me dieron ganas de mugir como las vacas o balar como lo hacen las ovejas. Así estamos, atrapados en modalidad establo. Mientras tanto, intento sacar mi libro para leer, mala idea,  es imposible!! Por fin avanza el tren. Veinte minutos después, llegamos!! Me empujan, no puedo salir, me aprietan, me retan, me insultan y salgo al andén.  Subo, bajo y cambio de línea. Voy para el norte. Esto es esquizofrénico!! Mi humor ya va en rojo. Cuanto demorará en llegar el próximo tren? Consulto el twitter de metro.  Avisan que alguien se precipitó a las vías . Es un alguien que tuitea gift cada día más entretenidos y aconseja a los usuarios no pisar las lineas amarillas, quitarse las mochilas antes de subir, cuidar los objetos personales, etc etc etc. Consiguió hacerme sonreír y me pregunto quién será. En eso estoy cuando llega el tren y me saca de mi ensoñación. Respiro profundo y avanzo entre apretujones varios. Sigo molesta por los malos ratos e incomodidad que día a día tenemos que vivir en este “bendito” horario punta, sin embargo en el twitter de metro de Santiago hay alguien que está en su cabina, un trabajador como todos que intenta pacientemente y con sentido del humor mantenernos informados. Es el lado A y B de este servicio que es medio malo y medio bueno pero sin duda es demasiado caro, el más de Latinoamérica e inversamente proporcional al servicio que prestan.  Tienen mucho que mejorar. En pleno siglo XXI no es digno viajar como animales. Empatía con el usuario, es la clave. Saludos al tuitero misterioso del Metro.

Twitter  @merluchilensis

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