PERIODISMO AL MEJOR POSTOR

Haciendo zapping en la TV,  busco alguna noticia de la actualidad nacional. Es la hora de los noticiarios y  hubo una marcha en las calles de todo el país, dónde asistieron miles de ciudadanos (entre los que me incluyo) y ná ni ná, 10 segundos de información y sería todo, pero si hay  harta noticia de portonazos, el clima, cortes de luz y el restaurante de moda. ¿Qué pasó con en el tema SENAME?…AFP, CORRUPCIÓN GUBERNAMENTAL (SENADORES, DIPUTADOS), EDUCACIÓN, SALUD, AUMENTO DE PRECIOS y otros tantos temas que por estos días sí son relevantes y merecen un análisis más profundo y no la repetición hasta el hartazgo de la nueva forma de evitar robos, un “maniquí copiloto”. Si pretender que eso es una “noticia importante” no solo nos están agarrando “pal´wue”, claramente nos están tratando como una sociedad acéfala.

            Si bien es cierto que Chile está en una especie de proceso de transición en lo que podría llamar de la “adolescencia a la madurez social e informativa”,  dónde avanzamos un paso y por esa especie de castigo y culpa condicionada culturalmente, retrocedemos dos, persiste en el aire ciudadano el sentimiento de querer salir del cascarón, de romper con la censura,  la poca información que recibimos y con las mentiras.

            Después de años de dictadura y democracias de papel, los chilenos nos estamos organizando, estamos cuestionando lo que sucede a nuestro alrededor (primera señal de inteligencia). Ya no creemos en todo lo que nos muestran ni lo que nos cuentan. En Chile se está perdiendo el temor a preguntar y estamos pidiendo explicaciones a la “autoridad”. Ya no nos conformamos con el palabrerío típico de aceptación y resignación al que estábamos mal acostumbrados. Así como es nuestro derecho ciudadano poder manifestarnos, también tenemos el derecho de ser informados con veracidad acerca de la realidad nacional y en todos los ámbitos

            En este rol, los medios de comunicación chilenos y sus periodistas siguen al debe, siendo controlados por los mismos grupos económicos que aparecen en procesos judiciales en casos de corrupción. No se puede pedir “peras al olmo”, por lo que es ingenua la pretensión de contar con contenidos informativos que no resulten una amenaza para estos grupos, ya que entorpecerían sus “negocios”. Otra vez, los ciudadanos perdemos.

Estamos en un Chile primitivo dónde el discurso es uno y el actuar es otro. “El parecer antes de Ser”,  salvo una que otra excepción. La gravedad del tema radica en que nos muestran una realidad paralela, informan un ápice de la verdad, invierten tiempo en reportajes poco relevantes y nos dicen que pese a todo lo que sabemos por medio de las redes sociales y otros medios informales,  “no pasa nada”, “todo está bien”.  Me acordé de esas palabras amenazantes de una ministra dónde el trasfondo era “estás con ellos o conmigo” en lo que interpreto como un “no se puede estar bien con Dios y con el Diablo”…en Chile pareciera ser que hay periodistas que sí  lo están. Sí, es la misma “autoridad gubernamental y honorable” que cuenta con un “stock” de niños en el Sename. En fin, tal vez se le “colaron” como a otra del grupo de las datinadas, Ministro/as de este país.

¿Qué diría José Carrasco?, quién fue asesinado en la dictadura por decir la verdad,  ícono del buen periodismo y ejemplo de profesionalismo. ¿Qué diría del mutismo, de la poca empatía de sus colegas con la información y con la falta de sentido común de las opiniones y comentarios vertidos, de periodistas que se muestran como “líderes de opinión” y en  la práctica no son otra cosa que “rostros” televisivos. La frase para el bronce ” y sugerencia de Catalina Edwards respecto de los jubilados es el claro ejemplo de esto. Los informativos de TV en Chile y muchos de sus periodistas, parecieran ir de la mano con el conservadurismo censurador y arcaico propio de una sociedad sin identidad, con temor a la opinión. Afortunadamente, en las redes sociales la situación está cambiando.

Hace poco alguien le preguntó vía twitter a Pamela Jiles, otro ícono del periodismo sin tapujos, ¿cuál era el motivo de trabajar en un programa de farándula y no político (cómo muchos quisiéramos verla). Ella respondió “caballero, tengo que pagar las cuentas”. En ese momento dejé de ser su seguidora. Es la justificación de muchos… es entendible y una triste realidad, pero también lo percibí como la pérdida de los ideales, de tener que ceder y llegar tan bajo que se venden al mejor postor. La gran periodista política, de los poco/as valientes que se atrevían, terminó opinando acerca de si se vistió “bien o mal” algún “rostro” de TV…

Faltan líderes de opinión y no esos monigotes de periodistas con gusto a leche, como la  Rincón. Alguien más plana que ella en su verbalización informativa, solo melón y melame.

Faltan en Chile programas de debate, de opinión pero con gente que se “moje el potito”. No con “amiguis” que previamente revisaron las preguntas que se les harían. Muchos Lobby y poco apego a la vocación, en el periodismo… “Una mano lava la otra y las dos lavan la cara”, dicen…

La prensa nacional,  lleva años de decir lo justo y necesario, lo que no moleste mucho a los protagonistas, por culpa de la concentración de los medios de comunicación en manos de un puñado de empresarios.  Salvo uno que otro reportaje, que pone en la palestra en temas de interés nacional pero siempre con ese halo de “incógnita” y superficialidad,  que al final queda ahí, sin definiciones, en una especie de “se hizo lo que se pudo” y dónde nunca se pudo mucho. Afortunadamente los medios de comunicación alternativos permiten, una mirada más directa y cercana de la información, ya no existe el bloqueo de los medios de comunicación para que se sepa una realidad determinada. Situación que también molesta a quienes entienden la información desde el control y manipulación de la misma. Si algo les duele a estos poderes fácticos detrás de las noticias, son las redes sociales.

Ya no queremos mentiras, ya no queremos que nos “vendan la pomada”. Somos la generación de internet, “fiscalizadores ciudadanos” que estamos hartos de que nos metan el dedo en la boca y  nos crean imbéciles informándonos mentiras y “quitándole el poto a la jeringa” cuando de develar verdades de la realidad nacional se trata. Es la hora del pueblo, la hora de sacar la voz y gritar unas cuantas verdades.

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