LUKSIC-FER PREOCUPADO: “CUANDO A LOS EMPRESARIOS LES SALIÓ GENTE A LA CALLE”.

Que uno de los empresarios más importantes del país salga “de su closet” para hablar de la contingencia nacional, opinando en público lo bueno o malo que ha hecho el gobierno, tratando de proteger a su sector de la ola de desprestigio que los aqueja, por casos de pago de coimas a políticos y colusión, es una señal clara de la crisis profunda y preocupación que está viviendo el empresariado chileno.

El grito desesperado de Andrónico Luksic en el diario la Tercera, este fin de semana, es el llamado que hace un empresario preocupado que visualiza una crisis institucional mayor, llamando al sector industrial a opinar abiertamente e influir “como puedan” en las decisiones económicas de las autoridades, tratando por todos los medios de proteger el modelo económico y político que los ha beneficiado por décadas, asumiendo los nuevos costos económicos que muchos empresarios ya no estaban dispuestos a pagar a la política nacional, de la que se habían alejado cuando Bachelet asumió la presidencia y presentó su primer gabinete, mismo conglomerado de partidos y políticos que hoy “han congelado muchos de sus negocios” con el empresariado y que están más preocupados de salvar su imagen pública evitando nuevos procesos judiciales, sin cometer errores “en operaciones fraudulentas o corruptas” que los puedan comprometer a futuro.

La marcha por “No + AFP” y el rechazo ciudadano en contra de la corrupción política y empresarial, tuvo un efecto devastador en la estabilidad de muchos empresarios que tenían “amarradas y seguras” sus fortunas a obligaciones y derechos transformados en ley por sus “socios políticos”, quienes desde la cámara de diputados y el senado generaban leyes hechas a la medida de sus necesidades,  y que hoy comienzan a ser cuestionadas desde la calle sin que existan agentes políticos con legitimidad y habilitados para imponer estas normas a los ciudadanos.

El daño que ha provocado la corrupción empresarial y política, descomponiendo la institucionalidad del país, resulta preocupante para un puñado de empresarios arrepentidos que hoy, en opinión de Luksic  deben salir a defender “lo suyo” en contra de la opinión de la gran mayoría de chilenos, que no se van a conformar con las mismas respuestas conciliatorias  y conformistas, que apelaban al sacrificio de los trabajadores, a la desigualdad social y a la postergación “desconsiderada y prepotente” de los sectores más vulnerables de nuestro país.

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