RESPONSABLES DE LA CRISIS DE CONFIANZA EN CHILE

Las crisis de confianza en las sociedades no llegan por si solas, y en el caso chileno los responsables de distanciar a los ciudadanos comunes de las llamadas “elites” política, religiosa, militar, económica y  empresarial tienen nombres y apellidos, que por estos días están en boca de todos.

Los chilenos han comprobado que la corrupción y los  abusos de poder no sólo eran casos aislados que se pudieran resolver de manera focalizada y rápida, sino que corresponden a un conflicto de intereses mayor que fue escondido y arrastrado por décadas “bajo la alfombra” donde la colusión, el tráfico de influencias, la apropiación indebida, las estafas, los engaños, la adulteración de boletas o facturas para defraudar, las coimas, el aprovechamiento de un cargo o rango para cometer abusos sexuales, pedofilia y quizás cuantas irregularidades más, se habían transformado en una forma lícita de proceder, transformándose en una “mala costumbre” aceptada y extendida por nuestros dirigentes públicos y privados.

No es de extrañar que técnicas como “la estafa” hoy aparezcan una y otra vez en la prensa, siendo acusados desde simples timadores hasta profesionales de prestigio y asesores economistas de TV, quienes han visto en los vacíos legales, la falta de normativa y la poca o nula fiscalización el medio eficaz para engañar a miles de chilenos que trataron de aumentar un poco más sus inversiones o ahorros personales.

Chile vive una crisis profunda de confianza, ya nadie cree en la ética o “las buenas intenciones” de  los políticos, legisladores, empresarios, religiosos o militares, lo que se traduce en un descontento generalizado, que acarrea protestas y marchas que buscan recuperar los espacios ciudadanos de opinión aumentando la responsabilidad cívica, que derive en un sistema de desarrollo humanitario que beneficie a todos, con mayor igualdad y respeto en su dignidad.

El peor daño que pueden hacer estos “zánganos del estado” es pretender que aquí no ha ocurrido nada y seguir deteriorando con sus acciones aún más la calidad de vida del país. Todos los chilenos ya sabemos quiénes son y que han hecho a través de sus  propias historias y obras pasadas, y es muy difícil que un país se vuelva a levantar sobre cimientos “corruptos y débiles”, que no entienden de humanidad ni de patriotismo, y que solo buscan sacar provecho personal de los bienes que nos pertenece a todos los chilenos. Basta de mentir, basta de engañar y aprovecharse de Chile, llegó la hora que den un paso al costado y dejar tranquilo al país que tanto han dañado.

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