ESTADIO SEGURO: ¿PARA QUIÉN?

Existe en la política chilena el afán de crear nuevas instituciones públicas, sin ninguna trascendencia real, con el único fin de tener disponibles recursos públicos a disposición y cupos de trabajo con sueldos millonarios, destinados exclusivamente a militantes de partidos que aportaron en campaña o que simplemente perdieron sus candidaturas a representación pública (diputados, senadores, alcaldes y otros).

Como se imaginarán “Estadio Seguro” es una de estas instituciones que en realidad no tienen sentido de existir, pagando mensualmente millones de pesos a un director inoperante y a gente que no tiene ninguna especialidad en la materia, que se conforma solo con el hecho de existir, transformándose en un zángano del estado. Más aún aprovechando los recursos que le otorga el estado como lo ocurrido con el ex jefe de Estadio Seguro de Sebastián Piñera, Cristián Barra que por estos dias fue acusado por el Consejo de Defensa del Estado por malversación de fondos.

Si van a la página de Estadio Seguro se presenta el “supuesto objetivo” de esta entidad pública que se define como: “un ente que coordina en materias de seguridad a los diversos actores que participan en la organización y desarrollo de los espectáculos de fútbol profesional, estableciendo nexos de comunicación y de trabajo entre organizadores de fútbol profesional, intendencias, carabineros, ANFP, y otros organismos que tengan injerencia en la realización de este tipo de espectáculos”. Ósea, son asesores externos, sin capacidad de fiscalizar, multar o exigir absolutamente nada a los diferentes actores que participan en la organización de espectáculos de fútbol, ya sean clubes deportivos, hinchas u otros organizadores.

Estadio Seguro no tiene equipos de fiscalización en cada evento, porque no tiene ningún tipo de jurisdicción ni atribución legal que les permita determinarque los estadios sean efectivamente seguros. Lo que hacen es “asesorar externa y políticamente”, ósea, orientar “en el aire” a las partes para que cumplan normas mínimas de seguridad, pero en ningún caso puede impedir como institución la realización de un encuentro de fútbol.

Es una pega sencilla y especial para lavarse las manos ya que si hay desordenes al interior de estadio: los responsables son los clubes, los guardias y carabineros, si hay desordenes fuera del estadio, los culpables son la gobernación o el intendente respectivamente, junto a las policías. Estadio Seguro no es responsable de nada, por lo tanto, su labor es comentar, como invitados, para prevenir situaciones de violencia en los estadios, de ahí a que les hagan caso o no, ese es un problema de los clubes, los hinchas, carabineroso la autoridad local.

Entonces me pregunto como buen chileno: ¿para qué cresta sirve mantener una institución que no puede hacer nada? A chuta, se me olvidaba, para premiar y mantener a militantes políticos “apitutados o zanganos” con los bolsillos bien llenitos, en puestos sin responsabilidad.

 

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