EL SHOW DE “LA PINOCHECHA INNOMBRABLE”

Hubo una vez, en un pueblo muy lejano, una “pinochecha” (perdón “princesa”) que vestía de rosa, envuelta en una enorme y permanente sonrisa. Ella, había participado en varios de los carnavales que se hacían para entretener al pueblo, un reality show y polémicas varias. Así se ganaba la vida. Más conocida por un apodo robótico, en sus primeros pasos faranduleros, se hizo muy popular y hasta autógrafos le pedían. Un día, se miró en el espejo y vio que los años pasaban. Fue entonces que decidió visitar al médico brujo del pueblo. Hizo un conjuro para que su rostro y cuerpo se transformaran de ser un ajo, a ser suave canela. De paso, lo convenció también para encontrar un príncipe que la hiciera feliz y le cumpliera todos sus sueños… ¿de poder?…Ella quería ser la princesa rosada del pueblo y no importaba el cómo. En eso ella, era experta…

Fue así, como el conjuro hizo su efecto y conoció a su príncipe. Era el hijo del caudillo, un sujeto funesto, de esos malvados retorcidos de los cuentos. Había participado asiduamente y con fervor carnívoro, en el asesinato a su pueblo. ¿Ella?… bueno, seguía sonriendo. Él, se convirtió en su amado suegro.

Un día, el caudillo se dio cuenta que la princesa podría ser un muy buen títere de sus anhelos. Ella, en su afán bondadoso e ingenuo, cofff cofff… (perdón, me atoré)… siguió todos sus consejos. Se casó con su hijo y la convirtió en Consejera y después en la alcaldesa de un pequeño villorrio. Así como el agua se transformó en vino, la princesa comenzó a sacar las garras y con su mejor sonrisa, comenzó levantar su “mini gobierno”. Un día, seré Presidenta, dijo. Convirtió al pueblo en un #showpolémico. Prohibió que se hablara de ella. Nadie podía nombrarla, La “pinochecha te amaba” siempre y cuando, lo que dijeran de ella, fuera para regocijarla y hartarla de melosas palabras…Tan práctica era,  que todo aquel que la nombrara, fue condenado a la peor de las pena. Las disculpas iban y venían, todos le pedían perdón y disculpas varias. Ni respirar se podía. Ni una hoja se movía sin que ella lo supiera… Se cumplió su sueño, todos le obedecían, nadie se atrevía a nombrarla. La “pinochecha” al igual que Voldemort en Harry Potter, pasó a ser, “la innombrable”. Dice la leyenda, que hubo un actor que en su guión del pregón, se mofó de varios políticos, entre ellos, de la innombrable “pinochecha”. El pobre hombre, que había sido muy famoso y querido entre la gente, desapareció un día…nunca más se supo de él. El miedo, embargó al pueblo y ella, como siempre…sonriendo. Alguien preguntó: ¿qué pasa con la libertad de opinión, de expresión, dónde quedó la democracia en este lugar?…lo grito a los cuatro vientos!!! a los pocos días, alguien le cortó el cuello.

 Varios artistas y comediantes, que entretenían a todos, también desaparecieron. La prohibición, se extendió más allá de los límites de esos terrenos. Pobre gente, dicen que ella era la única que podía vestir de colores y obviamente, de gris el pueblo. Una tras otra, las prohibiciones fueron creciendo y como dice mi vecino, está lleno de “guatecallos” también, en este largo y angosto pueblo. Será?…

En fin…este cuento me está aburriendo. Mejor el resumen: La pinochecha, se convirtió en el caudillo sonriente del villorrio y de tanto reclamar y censurarlo todo, salió perdiendo. Perdió el respeto la gente inteligente. Solo la apoyaban los “guatecallos” y los partidarios asiduos al destierro, de esos malditos con guadaña afilada y capucha inquisidora. Ayyyy!!!…como es la vida, como dice el poema: “la vimos…un día en el río…pensando que era mozuela”…

Tuve un sueño, dónde le decía: UBÍCATE QUERIDA, UBÍCATE COLEGA. LA DEMOCRACIA ES UN ARTE Y SE LOGRA, AL IGUAL QUE EL RESPETO, POR MÉRITO. NO IMPONIENDO, NI PROHIBIENDO. TU CARITA DE EMOTICÓN SONRIENTE Y QUE TAN BIEN VENDES, NO TE LA COMPRO. NO TE CLEO, perdón CREO. Y desperté!! Menos mal, no me vaya a censurar y cortar el cuello, que miedo…

Colorín, colorado, este cuento de “la pinochecha innombrable” está comenzando…perdón, se ha terminado.

F I N

PD: para los que quieren saber si vivió feliz para siempre?… hay que verlo, en el próximo capítulo del cuento-reality “La innombrable II, ¡the return!

Todo parecido con la realidad, es pura coincidencia y fruto de mi imaginación de brujita cruel y despiadada. Amén.

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