SINÓNIMO DE VALIENTE: “MUJER”

Sin duda, ser mujer es un privilegio que la vida nos regala. Hoy, se celebra nuestro día. El de nuestras abuelas, de nuestras madres, de nuestras hijas, el de nuestras amigas. El día de todas y cada una de las mujeres en nuestras vidas. El día de la mujer trabajadora y eterno ícono de la fuerza y sabiduría.

Hoy, la celebración adquiere otro semblante. No solo serán risas y festejos de alegría. Hoy, somos marcha. Somos mujeres luchando por nuestros derechos. Hoy decimos no más abusos, no más castigo, no más pasar a llevar mis derechos, no más faltas de respeto. Ni una menos. Nunca más.

No estamos solas, ninguna mujer debería estarlo jamás y es por ello que me manifiesto y públicamente pido a las mujeres de mi país que el discurso sea coherente con la acción. En la jerga cotidiana, se dice que “el peor enemigo de una mujer, es otra mujer”. ¿Qué tan cierto será?. ¿Nos apoyamos y somos leales, las unas a las otras?.

Hace unos días, veía TV y una de las conductoras decía con fervor que asistiría a la marcha y que vestiría de negro. Cuando le preguntaron si se adhería al paro de trabajadoras, si dejaría de trabajar media hora para apoyarlas, dijo que era absurdo, que no era necesario. Que no. Me pareció escuchar el discurso de quién siempre queda bien con dios y con el diablo. El discurso de la falta de compromiso que se viste para “parecer” y no para “hacer”.

Hace un tiempo, una señora que jamás falta a una marcha por las mujeres, le dijo a su hijo que “no tenía que jugar con las niñas” ya que ellas juegan con muñecas y los niños no.

En un cumpleaños, un sujeto desquiciado sin motivo alguno agredió verbalmente a dos invitadas. La trató de lo peor, aludiendo a la ropa que una de ellas vestía y que según él, no era “decente”. Las otras invitadas que allí se encontraban, se quedaron el silencio, nada dijeron.

Hace unos años, un colega me acosó sexualmente en el trabajo. Cuando di aviso al colegio de la rama, en ese entonces liderado por una mujer, la respuesta fue el silencio. Cuando le conté a mis colegas mujeres, la respuesta fue el silencio. Una de ellas, me aconsejó “mejor no digas nada, te puede perjudicar en el trabajo”.

Todos estos ejemplos, son reales y tengo muchos más que dan cuenta de una realidad más común de lo que se cree en las reacciones de las mujeres con otras mujeres. Lo que quiero decir con esto, es que las mujeres tenemos una tremenda responsabilidad social, de fraternidad con nuestro género y es de este modo que la lucha por nuestros derechos no quedará en el discurso, ni los ideales, ni en respuestas de deseabilidad social, sino más bien, en la realidad. Cabe preguntarse ¿Dónde es que es las mujeres fallamos con las propias mujeres?. ¿Somos realmente un grupo unido, fuerza convencida de lucha por nuestros derechos?.  ¿Qué nos falta para seguir avanzando? ¿asertividad?  ¿compromiso y lealtad? no solo desde el discurso, sino desde la acción que hace la diferencia y sirve de guía a otras mujeres y a las nuevas generaciones. Si bien es cierto, estamos movilizadas y participamos activamente con un fin común: “los derechos de la mujer”, también sabemos que las acciones individuales y en los distintos roles que desempeñamos, son los que provocarán el cambio de mentalidad que tanto necesita nuestra cultura. Comenzando por nuestras propias familias y por nosotras mismas, educando a nuestros hijos desde la pluralidad, con mentalidad holística y en el respeto hacia las mujeres. Es un aprendizaje que nos permitirá mirarnos entre nosotras desde la generosidad, cuidarnos y querernos. Es el primer paso para un cambio real, de esencia y de forjar una sociedad respetuosa, tolerante e igualitaria.

Por los derechos de las mujeres, hoy y siempre ¡IGUALDAD, NI UNA MENOS, NO MÁS ABUSOS y ORGULLOSA DE SER MUJER!

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