EL DINERO SUCIO QUE PROTEGE “LA SANTA PERVERSIÓN” DEL PEDÓFILO KARADIMA

No es secreto para nadie que la familia Matte y muy especialmente Eliodoro protegen de manera leal y comprometida a su santo pedófilo Francisco Karadima, apoyándolo con dinero para pagar a sus abogados y tratando de utilizar todas sus influencias políticas y judiciales para evitar que este cura pervertido pague con cárcel sus violaciones y orgías sexuales, por las cuales engañó a cientos de jóvenes y niños de su iglesia. Conocido es que Eliodoro Matte y su esposa visitaron a Karadima varias veces mientras se investigaba el caso e incluso, el presidente de la CMPC, se reunió con el entonces fiscal nacional, Sabas Chahuán, reunión en la que Matte le habría pedido que “apurara la investigación para evitar que siguiera creciendo un manto de dudas sobre el sacerdote”. Presión por la que posteriormente tuvo que pedir disculpas públicas.

Hoy todos conocen la historia perversa y oscura de este cura a través de películas y documentales, donde se revela su repulsivo accionar con niños su iglesia, y no es secreto para nadie que un grupo de curas, que gozaban de sus orgias juveniles, guardaron secreto y mantuvieron a raya a todos los abusados para no ser acusados frente a la justicia.

Es así como los abusados Juan Carlos Cruz Chellew, José Andrés Murillo Urrutia y James George Hamilton Sánchez, intentaron levantar una demanda civil en contra del Arzobispado de Santiago, por tratar de ocultar los antecedentes de sus respectivos abusos sexuales, a lo que el ministro de justicia Juan Muñoz Pardo respondió inexplicablemente que con todos los antecedentes conocidos, descargos y argumentos de la demanda, “no permiten formarse convicción acerca de la existencia de coerción, difamación y silenciamiento por parte del Arzobispado de Santiago, en desmedro y sufrimiento de los actores, por insuficiencia probatoria. No resulta posible, asimismo, configurar encubrimiento de los abusos sexuales de Karadima por parte del Arzobispado, ya que no hay prueba alguna a su respecto” rechazando de plano la posibilidad de establecer una demanda civil en contra del cura pedófilo.

Con este connotado caso nos queda claro que en Chile se imponen las lucas y el poder por sobre la justicia.

 

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