PIÑERA EL IMPUTADO

¡Viva Pinochet!  Era la frase que vociferaban,  a los cuatro vientos, los adherentes de Piñera en el show que tuvo a CNN de punto fijo durante horas transmitiendo el lanzamiento de la candidatura a presidente del imputado Piñera. Las redes sociales ardieron con el “hashtag”  #piñeradelincuente.  Al otro día (miércoles 22 de marzo) Andrés Chadwick relata en un noticiario matutino, el gran apoyo que supuestamente tuvieron en twitter. Se Jacta de estar en los “primeros lugares”… Sin embargo, los periodistas le aclaran, que si bien es cierto fueron trending topic, fue con el hashtag antes mencionado. En ese momento afloró la esencia del “primo” y replicó: “ustedes no deben decir eso en pantalla”. Pequeño gran detalle que denota la censura descarada que hizo a los periodistas. Solo faltó que le hiciera un gesto de cortarles el cuello, a la vieja usanza mafiosa y tan propia de sectores de la derecha fascista chilena.

Los políticos en Chile juegan al ajedrez con las necesidades de las personas, con sus temores y sus culpas condicionadas culturalmente, desde la familia hasta la religión. La manipulación nos enseña que solo un grupo de personas son las que pueden acceder, por ejemplo a la presidencia de Chile, el resultado es que al igual que los perros, la sociedad chilena nace, vive y muere, mirándose la cola.

Esto mismo, es terreno fértil para el “apitutamiento” y el resurgimiento de los viejos estandartes, “dictadores sonrientes” y solapados, apoyados por las grandes maquinarias de marketing político y las familias de siempre, seguidoras, admiradoras y defensoras de las dictadura.

La manipulación llega al nivel de tenernos convencidos de ser una de las sociedades más “felices” del mundo, cuando la realidad es que vivimos en una de los países con los más altos índices de depresión del mundo. Una sociedad claramente bipolar, narcisista y lo más complejo, con un nivel paupérrimo de autocrítica lo que se traduce en caldo de cultivo para las aves de rapiña y partidarios de asesinatos, de la tortura y de la censura. Pinochet, es sinónimo de corrupción, de muerte, del terror y los partidarios de Piñera llevan el estandarte. En la presentación de su candidatura, quedó demostrado.

 Ser político en Chile se ha transformado en un negocio muy rentable, el dinero y lobby hacen su trabajo. La justicia no es ciega, pero en Chile tiene precio. La única herramienta que tenemos los ciudadanos y quienes estamos del otro lado del camino, los endeudados, los cesantes, los jubilados, los trabajadores que ganamos una miseria, los que juntamos la plata para llevar a nuestros hijos al médico, a los que estafan las AFP, los que amamos la cultura, las artes y entendemos que de nuestra vida nadie es dueño, es nuestro derecho a VOTAR. Ya nos quitamos la venda de los ojos.

 

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