AROLDO MACIEL, EL QUIJOTE DE LOS TEMBLORES

Por Maite R. Guzmán

Psicóloga.

La tarde tiene “cara de lluvia” dijo mi colega, mientras  “conversábamos” un capuccino antes de esperar, al menos, media hora el próximo transantiago a casa. Se hace largo el trayecto, decía. Cierto, le respondí y me sumé a su dinámica descriptiva: “tiene cara de temblor” y continuamos hablando: ¿supiste que Aroldo Maciel pronosticó el temblor del domingo y acertó?. Según dijo, hay un par más que están “dando vueltas” y para las próximas horas se avecinaría otro sismo. Dicen que este sería más fuerte que el anterior. Mientras debatíamos, comenzó  un leve movimiento de tierra, las lámparas que alumbraban el lugar se mecían de un lado a otro. No es un simple temblor, “es terremoto” pensé. Los ventanales crujían y las personas salieron raudas a la puerta del local. Había una señora con dos niños. Uno de ellos en coche y el otro de su mano. Ella soltó un grito que provocó el llanto del pequeño de unos 6 años. “Tranquila” se escuchó que alguien le dijo. Atentos, nos miramos preocupados. Todos, con teléfono en mano llamando a los familiares y otros. Por fin y luego de un rato todo volvió a la calma. Mi colega dijo “Maciel lo hizo otra vez, acertó”. Infalible, le respondí.

Los noticiarios informan de lo sucedido en varias ciudades del país. El señor de la Onemi, en ese tono de siempre tan plano y carente de empatía, explica la situación. Al otro día y como siempre (otra vez) irrumpe en los matinales la figura del “científico sísmico” de esos expertos con mérito y autoridad para referirse a los temblores. ¿Aroldo Maciel? no pues, si ese señor es nadie. Un aparecido. Opina sin fundamentos, sin bases sólidas. ¿Cómo comparar la experiencia de académicos y estudiosos autorizados con esa teoría de la triangulación y tonteras varias que pregona Maciel?.  Su información no es oficial, es más, por algo lo están bloqueando de Twitter y otras redes sociales. Para “más remate, no es ni chileno”.- como escuché alguna vez decir a alguien de enfermizo espíritu “chovinista”.

Aroldo Maciel, se ha transformado, en el “Señor de los temblores”. Nos previene. Sin pretenderlo y desde esa humildad que lo caracteriza, nos mantiene alerta, activos y preparados para enfrentar los cada vez más frecuentes sismos que afectan y seguirán sucediendo en al territorio nacional. Nos acerca a la temática sismológica desde la simpleza, desde la sincronía con la propia percepción del suceso sísmico y hasta con la descripción conceptual (sismo, temblor, terremoto) de estos.

 Maciel, aprende de nosotros como país ideal para la exploración de movimientos telúricos y ¿nosotros?…bueno, estamos en Chile y el “chaqueteo” sigue estando en la impronta de algunos. Sin embargo, no somos pocos quienes consideramos sus pronósticos y confiamos en su trabajo. Somos muchos los que aprendimos a esperar tranquilos los temblores, pues Aroldo da aviso para estar preparados cuando estos son de gran intensidad.

Deferente, motivado, serio, buena gente, preocupado por el bien de las personas, un incomprendido. Un hombre que sabiendo las dificultades que implica el “atreverse” en su convicción y teoría, sigue adelante ayudando. Un Quijote, el señor de los temblores, Aroldo Maciel. No es cuestión de creencia, los hechos lo avalan. En Chile, lo queremos y lo respetamos. Así de simple.

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