QUE EL PAPA SE QUEDE EN EL VATICANO Y DONE 4000 MILLONES A LOS POBRES CHILENOS

Mientras cristo se transformó en el líder de una religión predicando la austeridad, rechazando la opulencia y el dinero, elevando la palabra de dios por sobre el materialismo humano, nos encontramos 2000 años después con la visita de uno de sus supuestos discípulos, hoy líder designado de un culto que tiene su propio estado, banco y avión privado, al que los costos de su visita a Chile cuestan nada más y nada menos de unos 4.000 millones de pesos, demostrando que de “Franciscano” sólo tiene el nombre.

 Para el Papa Francisco una acusación de abuso sexual en contra de alguien de su congregación es de “tontos o zurdos” recordemos cuando declaró que la comunidad católica de “Osorno sufre sí, por tonta, porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente”, “yo soy el primero en juzgar y castigar a alguien con acusaciones de ese tipo pero en este caso ni una prueba, al contrario, de corazón se lo digo”. “Las acusaciones en contra de Barros fueron armadas por los zurdos”. Así se refiere el Papa católico a sus feligreses chilenos ante las acusaciones que comprometen a una red de sus sacerdotes involucrados en casos de abusos sexuales con menores de edad. Para Bergoglio el sufrimiento de las víctimas se resume a las “monedas de oro” que le costaría a la iglesia asumir su responsabilidad, pagando no solo en Chile, sino que a nivel mundial actos de pedofilia y abusos sexuales hechos por sus “trabajadores de dios”.

Pero este papa no se ha quedado en los insultos sino que se ha metido de cabeza en nuestros temas territoriales no sólo realizando declaraciones de mar para Bolivia junto al presidente Evo Morales, sino que actuando en esa línea en Buenos Aires donde organizó un seminario en la Universidad Católica Argentina por intelectuales muy cercanos a él con el único fin de promover un acuerdo a favor de que Bolivia obtenga mar soberano chileno, incluso llegó al extremo de proponer llevar este tema a la Unasur y que el ex presidente uruguayo José Mujica encabezara una especie de mediación entre ambas naciones.

¿Qué beneficio tiene la visita de este “líder religioso” a Chile, si debemos aguantar sus insultos y sus pretensiones personales de mar para Bolivia? Mejor el Papa Francisco debería quedarse en el vaticano y donar los 4000 millones que se pretende gastar en su visita en personas desvalidas, pobres que lo necesitan, niños que mueren de hambre o pagos justos para indemnizar a quienes fueron violados y maltratados por su comunidad pedófila.

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