Por estos días,  la  llegada de cientos de hermanos colombianos, venezolanos, haitianos y otros a nuestro país, ha generado división de opiniones a favor y en contra, lo que ha derivado en una gran discusión en los diversos medios de comunicación y redes sociales.

Somos muchos quienes les damos la bienvenida y consideramos que su llegada al país, se constituye en un real avance y aporte al progreso psico-socio-cultural de nuestra tierra,  sin embargo y desde las tinieblas, han surgido los mismos grupos de siempre, que batallan a favor de la segregación, la xenofobia y el odio.

El humorista Checho Hirane, hace unos días declaro que le preocupaba la inmigración ya que “´puede cambiar la raza”. Chile es un país compuesto de inmigrantes. Si estos fueran europeos, ¿aludiría al mismo comentario?….sus palabras, simplemente, denotan ignorancia.

Al intentar una explicación a tal aberración verbal, se justificó, diciendo que “estadísticamente, la mayoría de los chilenos estaban en contra de la inmigración”…con ese argumento, ratifica su postura y lejos de ser conciliadora, resulta peligrosa, más aún cuando trabaja en un medio de comunicación. No quiero pensar en los niños que pudieran escucharlo. Concientizar hacia la discriminación, es lo que genera ese tipo de comentarios.

Hirane, se sorprendió de las redes sociales que lo trataban de “nazi” y es que este señor al parecer no logra empatizar, ni comprender que su comentario lleva implícita la segregación. Al parecer la “mezcla” a este señor no le gusta. Raro cuando en su árbol genealógico hay inmigrantes, ¿cómo pretende entonces, que sus dichos no resulten contraproducentes?.

Lo complejo de este asunto es que respecto de los inmigrantes, sí es necesario crear políticas públicas que los integren de manera que lleguen a constituir un aporte al país y puedan vivir en condiciones que les permitan crecer, generar sus propios ingresos y desarrollar sus habilidades en pro de la sociedad pero son temas distintos. El tema que provocó tanto rechazo de los dichos de Hirane, apuntan a la preocupación por la mezcla y la raza. Dos conceptos que están ligados históricamente a los nazis. Es por ello señor Hirane que usted, en vez de pasearse por los canales de TV justificando sus palabras, debió pedir disculpas.

Vivimos en un país clasista, racista, homofóbico, intolerante e irrespetuoso de la diferencia, palabras como las suyas, señor Hirane, no aportan a erradicar la mugre que lleva años bajo la alfombra, con generaciones de personas de discursos contradictorios como por ejemplo “no soy racista pero prefiero no tener amistades de color”. Conocí a un inmigrante que lo pellizcó una señora, que justificó  la agresión diciendo que eso “le daba suerte”. Si eso no es ignorancia, falta de criterio, estupidez, una bajeza, entonces ¿qué es?…

Me alegra que a Chile lleguen personas con una impronta distinta. Efectivamente, las futuras generaciones tendrán una visión más amplia, holística, de unidad e integración, respeto y valores. Es por lo que luchamos cada día. El espíritu de los tiempos nos lleva al cambio pero ese cambio de mentalidad, de dar un paso en evolución cognitiva, social y cultural, implica pensar antes de decir y retractarse cuando se ha cometido un error. Invito a Checho Hirane a retractarse y hacer un mea culpa, de corazón. Lo que hace grande al ser humano es saber reconocer cuando se ha cometido un error. Todos los cometemos, la diferencia es el cómo resolvemos y cómo hacemos para que nos sirva de aprendizaje.

Checho Hirane, varios recordamos tu show de la cama elástica en Viña de Mar, no dejes que sean dos, los malos recuerdos de tu historia.

@merluchilensis

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