SÍ A LA LEY DE IDENTIDAD DE GÉNERO, NO MÁS EXCUSAS.

Hace unos días en TV, la panelista de un programa contó que sus hijos le preguntaron ¿qué son las personas Transexuales?.  Después del Oscar, más que merecido a la película chilena “Una mujer fantástica”, pareciera ser que la correspondiente respuesta, recién está en proceso de ser la que corresponde, desde el respeto a la diferencia y también desde el “amor” que ello implica. ¿Lo estaremos haciendo bien? o será que, ¿nos equivocamos y está quedando en evidencia no sólo nuestra ignorancia en el tema, sino también nuestros prejuicios latentes?…

La panelista, con lo que entiende la mejor de las intenciones, explica la respuesta que le dio a sus hijos “diosito de equivocó” y “puso en el cuerpo de un hombre  a una mujer y en el cuerpo de una mujer a un hombre”.  Se “equivocó ”  lleva implícito el factor “error”. Está diciendo que ese ser humano fue producto de  un “error” . De paso, vaya dios inepto…

Si analizamos la frase, en vez de resultar clara, realista y empática, más bien supone un “sacarse el pillo” y contestar desde el evadir, y de paso, con un manto de prejuicio. Es como si de pronto el discurso de “todos con la integración” y aceptación del otro como legítimo otro en su diferencia, se vea condicionado a un  “mientras  no me afecten” o “no se metan con nosotros”, todo bien.

Si el día de mañana,  mi hija/o me dice que se enamoró de una persona trans, debería apoyarla en su decisión o no?, ya ¿te hiciste esa pregunta?.  Las respuestas, nos revelan quienes somos en nuestra visión de la transexualidad y otros temas en la palestra (inmigración, homofobia, racismo etc). Estas respuestas, nos confrontan directamente con la empatía y el respeto, o por el contrario, con el prejuicio y la condena. Mi respuesta frente a esa pregunta  es, sin dudarlo, “le brindo todo mi apoyo”.

La discusión práctica en este tema,  se traduce hoy por hoy, en un proyecto de ley de identidad de género que permanece bajo la alfombra. Mientras tanto, hay muchas personas en este país que en su cédula de identidad aparecen con un nombre y un género que no los identifica como SER HUMANO. “Dentro de los derechos básicos en el ámbito civil y en los conceptos como el nombre, domicilio, patrimonio, se encuentra implícita la idea de “derecho a una identidad” (JP. Meléndez) y hay chilenos que están siendo vulnerados en ese derecho.

Desde el punto de vista psico-social la tarea recién comienza. Vivimos un proceso de cambio, de “reestructuración cognitiva” y está sucediendo lo que en la historia de la humanidad, pareciera ser condición sine qua non para que este cambio paradigmático suceda, “del caos al orden”. Entendiendo  esto, desde lo complejo de unir tantas aristas y tan distintas visiones en una misma sociedad, más cuando es una sociedad, conservadora, rígida, castigadora y hasta hipócrita. La tarea es difícil pero se puede lograr.

La concepción de “igualdad” que entendemos como el derecho humano de trato igualitario, de oportunidades, de justicia, de educación, de salud y todos aquellos aspectos de políticas sociales, también debe ser enseñado y explicado desde el RESPETO POR LA DIFERENCIA y en ese aspecto, estamos fallando como sociedad. No se trata de pensar todos  igual, lo que se sería un absurdo.  De lo que sí se trata, es de no maltratar, de no agredir, de no denigrar, de no menospreciar, de no hacer bulling, de no castigar la diferencia e ser parte de esta. ¿Cómo hacemos para ayudar al cambio? Teniendo una opinión clara al respecto, conversando estos temas en familia, educando desde el respeto por esa persona distinta que tiene el mismo derecho que todos. No es un tema privativo del Estado. No podemos sentarnos a esperar que el gobierno emita una orden, realice artículos, libros  u otros para estos fines. Es nuestra responsabilidad salir de la ignorancia y dejar de lado el prejuicio psico-social.

Vivimos en una sociedad dónde el más fuerte se come al más débil, dónde te roban y además hay que escuchar que te digan que eso te pasó “por tonto/a”. Si te estafan es por “ambicioso”, si nos pega el marido es porque “lo merecíamos”, si nos abusan sexualmente es porque lo “provocamos”.  ¡Hasta cuando!.  Si hasta en situaciones mínimas como las reuniones de apoderados, hay grupos que actúan como pequeñas mafias que lo controlan todo y ¿qué opción tenemos?…el silencio, ya que si alguien dice algo al respecto, es tildado de “conflictivo” o “rebelde”. Siempre es tiempo de ser rebelde y sacar la voz cuando vemos una injusticia y el maltrato. Siempre es tiempo de hacer valer nuestro “derecho a vivir en paz”, como cantaba el gran Víctor Jara y esa paz, depende hoy en día de detenerse y preguntarnos, ¿qué tanto nuestro discurso se condice con nuestros actos?. ¿Soy o no prejuicioso/a? cuando tengamos clara la respuesta y sí esta ha sido una respuesta honesta, vamos a poder comenzar la “terapia chilensis”, que implica aprender a mirar al otro como un ser maravillosamente distinto de mí, de ti, de cada quién. Vamos a darnos la oportunidad de aprender de esa diferencia que es valiosa, que nos aporta al crecimiento y nos permite avanzar desde la humanidad.

Al fin y al cabo “somos distintos en lo que nos parecemos”. Yo no pretendo ser igual que tú, ni que tú seas igual que yo. Quiero el respeto a mi diferencia y cuando esta diferencia sea irreconciliable, en vez de generar violencia, seamos capaces de anteponer el sentido común y reconciliarnos con la vida. Siempre desde el RESPETO. Es el valor que hace la diferencia y que se extraña en estos tiempos tan violentos.

BIENVENIDA LA DIFERENCIA.    SÍ A LA LEY DE IDENTIDAD DE GÉNERO, NO MÁS EXCUSAS.

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